Tango, lectura y, sobre todo, familia.
Más allá de mis actividades docentes, dedico lo que queda de mi tiempo al tango, la lectura y, principalmente, a mi familia.
Sobre el tango, me gusta tanto escucharlo como bailarlo. Comencé a dar mis primeros pasos en el año 1997, durante mi visita a Uppsala, Suecia. Allí, gracias a Martín y Susy, despertó en mí una gran pasión por el tango: sus orígenes, su música, su poesía, su interpretación y su danza.
Desde entonces, nunca más dejé de bailar y me dediqué a «transmitir conocimiento» en diversos lugares y ante miles de alumnos. No me considero un profesor, sólo alguien que simplemente trata de explicar aquello que aprendió y experimentó, tratando de transmitirlo de la mejor manera posible.
Me dediqué a la enseñanza del tango entre el año 2000 y el año 2008, habiendo enseñado en sociedades de fomento y de manera particular, con gran afluencia de alumnos, en el Taller de Tango de la Municipalidad de Monte Hermoso (2001–2004) y en el Taller de Tango del Instituto Cultural de la Municipalidad de Bahía Blanca (2005–2008), este último junto a mi esposa María Eugenia.